Todo empezó con una pregunta incómoda: ¿por qué los dueños de PYME siguen tomando decisiones con datos de hace tres semanas? No por falta de información — Siigo, Shopify y Google Sheets tienen todo. Sino porque sacarla toma horas que nadie tiene. Vi dueños de tiendas decidiendo cuánto pedir "por instinto" porque el reporte de ayer todavía no había llegado. Eso no tiene sentido en 2025.
WhatsApp fue la respuesta obvia. No porque sea tecnológico, sino porque es donde el dueño ya está. A las 7am, antes de abrir el local. A las 8pm, después de cerrar. Si el reporte tiene que esperar a que alguien recuerde abrir un portal, nunca va a cambiar cómo se toman las decisiones. Tiene que llegar solo, en el canal donde ya vive la conversación del negocio.
Los primeros prospectos nos enseñaron algo que no esperábamos: el problema no era el dato, era la confianza. "¿Esto lo construyeron en Colombia?" Sí. "¿Hay alguien a quien escribirle si algo sale mal?" Sí, a mí directamente. Esas dos respuestas movieron más que cualquier feature que pudiéramos construir.
En 2026–2027 vamos a Ecuador y después al resto de LATAM. Más integraciones, más verticales — ya estamos construyendo para microfinancieras y cooperativas de crédito. Pero el foco no cambia: la inteligencia financiera tiene que ser tan accesible como un mensaje de WhatsApp.